Día 7 Viernes 22

Quedamos con Nancy O y Topacio para ir al museo nacional de Tokio. Nancy O está muy interesada en el arte japonés porque acaba de estudiarlo. Vamos en Taxi y nos sale carísimo pero vamos comodísimos y vemos el palacio imperial e infinidad de barrios que no conocemos .La verdad podíamos haber ido en JR. Llegamos al parque de Ueno en Taito-ku. Un barrio con muchos templos y el Zoo, donde tienen pandas gigantes... me hubiese encantado visitar el Zoo, otro viaje será.

El museo es precioso, muy grande y frío. Tienen cosas tipo kimonos, katanas, armaduras, estatuas de Budas. Tienen pocas cosas en salas muy grandes, como a mí me gustan los museos. Me hago una foto al lado de un teléfono de los de antes, un fijo de los de marcar los números con una rueda... es tan raro ver uno de esos en el mundo occidental, pero en Tokio... es realmente chocante.

A la salida nos vamos a ver un cementerio (están por la ciudad, entre rascacielos). Entran Topacio y mi novio, yo entro un momento pero no me parece que un cementerio sea un sitio para ir de turista. Me quedo fuera con Nancy O. Nos sentamos en las escaleras de un instituto japonés. Los colegiales en Japón tienen las vacaciones en abril, en verano están en clase.

A las 2:30 hemos quedado a comer por Takashita (un barrio ultracomercial) con las otras 2 Nancys, Olvido, V. y E. Llegamos y están cargados de bolsas. Vamos a comer a un restaurante donde sirven comida oriental pero no japonesa. Están poniendo los grandes éxitos de la música latina (tipo Ricky Martin, Bisbal, etc.) a volumen brutal. Un horror. Tomo pollo picante con queso que me hace más llevadero el martirio auditivo al que nos someten los del restaurante, supongo que por ser latinos... me dan ganas de explicarles que no tenemos nada que ver con Shakira o La vida loca. Que somos europeos y que pongan a Kraftwerk o a Orbital o a los Psb, pero bueno... no hablan casi ingles así que no entenderían nada de nada.

Tras la comida nos fuimos mi novio y yo a ver Prada con V. y E., que ya habían estado. El edificio es impresionante pero no me atreví a entrar, mi novio no hubiese entendido los precios de las cosas que venden allí... además conozco el Outlet de Prada en Madrid así que... pero el edificio es preciosísimo. Volvimos al hotel andando porque es nuestra última tarde en Tokio. Pasamos por Lacoste y me compré 2 nikis y una cartera de la línea exclusiva para Japón de esta marca francesa de la que soy tan fan. Entré en Muji y compré pasta de dientes y calzoncillos. Por la calle vimos muchos cuervos gigantes, me siguen dando bastante miedo, no me acostumbro a ellos. Justo antes de llegar al hotel entré en unos almacenes muy baratos que se llama 3 minutos de felicidad, es para comprar rápido y barato. Me compré un paraguas que había visto en Muji .En Muji costaba 1500 yens, aquí 200... A veces el marquismo absurdo tiene estas cosas. Bah! Yo empecé a hacer la maleta y no voy a tener problemas gracias a que mi novio casi no se compró nada. Yo guardo todas las bolsas de plástico de las tiendas para reutilizarlas en Madrid.

A las 9:30 habíamos quedado para hacernos sesiones de fotos en los fotomatones Teen Pop y cenar. Estuvimos tanto rato en los fotomatones que cuando salimos (porque los estaban cerrando) estaban casi todos los sitios cerrados. Me hice un retrato con mi novio precioso que vamos a enmarcar. Pero la foto es tan cursi y tan retocadísima que me va a dar vergüenza llevarlo... le pediré a algún amigo que lo lleve por mí. Le voy a poner un marco barroco dorado que es lo que le pega.

Encontramos un restaurante que estaba abierto hasta las 25 horas (así ponen aquí que abren hasta la 1 de la madrugada). Bebimos cervezas y comimos comida japonesa. La Nancy travesti y Topacio se fueron por ahí con los técnicos, los demás nos retiramos a dormir.

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Con T. y M. en el jardín

Con T. y M. en el jardín


En el museo

En el museo

Teléfono, extintor y yo

Teléfono, extintor y yo

Fotografiando a T.

Fotografiando a T.

T. en el cementerio

T. en el cementerio

V. y Prada

V. y Prada