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Mi novio y yo llevamos con Jet
Lag desde que llegamos a Japón. Estamos tan agotados que hoy nos
despertamos a las 11. Desayunamos Aquarius, que aquí viene en botellas
cuadradas, y fruta. Cogemos un taxi y nos vamos a un barrio que se llama
Roppongi Hills. Vamos a un museo de arte contemporáneo que está
en la torre Mori. El taxi nos sale caro pero no tan caro como nos habían
dicho. Madrid debe ser una ciudad carísima porque Tokio me está
resultando muy normal en ese aspecto. En el museo de la torre Mori resulta que
hay dos exposiciones diferentes. Pagamos por las 2 y por ver una vista
panorámica de Tokio. Resulta que el museo está en el piso 52 de
la torre, con lo que la vista panorámica resulta ser impresionante
(más que la visión de cualquier cuadro). Como la torre es
circular vemos Tokio desde todos los ángulos. Es precioso como a lo
lejos se ven aparecer aviones (casi todos jumbos, mi avión favorito)
cada 30 segundos y aterrizar lentamente. Desde arriba la ciudad, con sus
autopistas de 3 pisos y minirascacielos escalonados es muy de los Jetsons. Solo
faltarían los coches voladores. Para completar el momento Jetson aparece
un robot. El famoso robot japonés que anda como un hombre. Lo vemos
andar, hablar y señalar puntos de Tokio a través de la ventana.
Me encanta y estoy deseando que se haga realidad un mundo plagado de
robots....
Las 2 exposiciones están bien. Una es la
colección Phillips de arte moderno, son obras de Picasso, Degas, Van
Gogh,... etc. Pues bueno, interesante pero venir a Japón a ver cuadros
de estos señores, pues no... Me encanta una foto del matrimonio Phillips
que les hicieron a principio del siglo XX en N.Y. salen con cara de millonarios
aburridos pero con muy buen gusto, que es lo que, probablemente, eran. Eso
sí, descubrí un pintor francés que se llama Raoul Duffy
del que no había oído hablar nunca y me encantó. Resulta
que es uno de los pintores preferidos de mi novio, una vez hasta intentó
comprar un cuadro suyo.....imposible por el precio que pedían. La
segunda exposición era de arte chino desde el principio de la historia
de China hasta el siglo XXI. Me encantó el del siglo XXI. Había
fotos, videos y esculturas. La temática parecía ser la
construcción. Salían rascacielos, grúas, ladrillos,
camiones, etc. Explicaban que como es un país que está en
vías de desarrollo lo que más se ven es este tipo de paisajes, o
sea descampados en los que están construyendo edificios. Que curioso que
para ellos eso representa el avance de la modernidad y el desarrollo
económico. En Madrid, una ciudad plagada de obras y en continua
reconstrucción, representa más bien el triunfo de la
corrupción inmobiliaria, la especulación y la incomodidad para el
ciudadano.... Por supuesto visitamos la tienda donde compro muchos productos de
mi diseñador favorito Takashi Murakami (el de los bolsos de Vuitton). Me
compro más colgantes para el móvil. Me encanta uno
diseñado por un artista que se llama Kouichi Myajima, hace personajes
con microchips, tornillos etc. El que compro yo se llama Nano Nano y es como
una mezcla de robot y osito de peluche. Comemos en el piso 7 del mismo edificio
en un restaurante muy bueno donde nos sirven una comida tan rara que no sabemos
ni como comerla. El camarero se da cuenta y nos lo intenta explicar por signos
(no habla ingles). Al final hacemos lo que podemos y resulta estar todo muy,
muy bueno.
Volvemos al hotel a dormir siesta y salimos de compras. Mi
novio se quiere comprar un Kimono para hombre. Cuando los ve de cerca decide
que mejor no. Mientras el buscaba el kimono yo me compré unos calcetines
de Burberrys y una camisa de Hiromichi Nakano, ambos productos estaban de
rebajas y no pude resistirme. Para cenar nos lleva nuestro manager,
Mariño, a un restaurante que está en el piso 15 de un edificio de
Shibuya. Se come fenomenal y barato. Éramos mucha gente y nos lo pasamos
muy bien pero nos tiramos hasta las 12:30 cenando. A la vuelta nos cruzamos con
La Mala Rodriguez. Nos fuimos al Tower Records que está abierto hasta
las 2:30 de la madrugada. Me aburre mirar Cds, eso lo puedo hacer en Madrid...
Nos vamos a la cama y dejamos a la gente comprando. |