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Siroco (Madrid) 24-4-04
Fiesta Spicnic. Parade, Los Muebles y Estrella Basura.
Por
Patricia Godes (Pinchadiscos)
El hecho de que una
discográfica como Spicnic celebre su décimo aniversario quiere
decir que ha sobrevivido diez años a pesar de (o gracias a) su
política no comercial - que no significa necesariamente anti comercial.
Es decir, que en el mercado español existen compradores suficientes para
valorar unos discos hechos, ni más ni menos que por puro placer, sin
ningunas pretensiones, y eso merece la pena que se celebre. Además, tuve
el honor de ser invitada por la plana mayor del sello para pinchar en la fiesta
en compañía de Jet 7. O sea, para mí, todo un
acontecimiento.
La sala Siroco es subterránea, oscura y
está llena de humo. La gente suda, lloriquea y se agobia. Es el sitio
ideal para aquellos grupos auténticos de los 80 que bebían Jim
Beam y Jack Daniels, pero, una fiesta aniversario de Spicnic, con
actuación de Parade, debería celebrarse en un sitio más
alegre, más limpio y más luminoso. Esa es mi opinión, a
menos. Es una pena, porque la fiesta resulto muy animada y muy divertida, sobre
todo para mí, que estuve poniendo la música que me gusta (disco
music de los 70) y la gente parecía encantada, además, me
encontré con gente que hacía siglos que no veía y, encima,
me quedé encantada con la actuación de Parade.
Jet 7 -que
había prometido pinchar sólo rock- se tuvo que ir a la Rioja para
una gala televisiva. Se le echó de menos, por supuesto, pero vinieron
muchas otras personalidades que dieron lustre a la fiesta. Como las dos
líderes de Las Muertas (con unas camisetas con el logo del grupo, muy
bonitas), Julio Ruiz, Isa (ex Iluminados), el grupo Alpino casi al completo,
Ochi (del grupo Ochiqueochenta), el dibujante Mario Feal, Mr. NNY, creador de
lamesacamilla.com (que me dicen que llegó tarde y no pudo entrar, pero
llegó), gente del fanzine "Mimo 2000", gente del fanzine "El Escalope"
(¡gran nombre!), un miembro de Sukiyaki (¡otro gran nombre!), un
miembro de Los Marqueses, la cantante de Los Bananas, Juan de La Monja Enana
(haciendo fotos en primera fila), Jordi Costa, especialista en cultura pop y
basuril, y mis amigas Silvia Lendinez y Merche Valentín, legendaria
componente de Los Bólidos, uno de los mejores y más influyentes
grupos madrileños, que hacía siglos que no venía a esta
clase de acontecimientos.
Como en Madrid todo el mundo está
acostumbrado a que las fiestas y conciertos empiecen tarde, cuando salió
el primer grupo había poca gente. Estuvieron muy bien, muy sobrios, con
un batería espléndido y una bajista elegante, seria y nada
ñoña que es la cantante de Los Bananas. El guitarrista se
había pintado a mano la Telecaster de color verde oliva con churretones
y todo: DIY. También tocaba la armónica. Es alucinante lo bien
que sabe tocar ahora la gente y lo bien que conocen el lenguaje roquero
¡Vaya diferencia con los viejos tiempos de la Movida cuando tenías
que tomarte un par de aspirinas al salir de un concierto! La contrapartida es
que son menos originales, pero también menos
carpetovetónicos.
Poco a poco iba llegando gente y con Los
Muebles estaba ya la cosa a tope. Los Muebles son el nuevo fichaje de Spicnic y
me recordaron a la mejor tradición madrileña, la que viene de Los
Bólidos. Una pena que Merche llegase tarde y no pudiese comprobar la
gran influencia que, directa o indirectamente, tiene en las chicas del pop
español desde hace 25 años. El batería, también muy
espectacular, es el que tocaba la guitarra antes, que resulta que es el
cantante de Los Bananas. Y el que antes tocaba la batería toca ahora la
guitarra: Un bonito lío que no acabo de entender pero da igual. En el
Universo Spicnic todo el mundo está pluriempleado. También tienen
un teclista que recordaba en algo a Genís con un peinado muy raro pero
sin tacones.
Por fin salió Parade, acompañado por su
hermano Jesús y por María del Mar. Los tres a los teclados, los
tres muy serios y muy concentrados. Ropa oscura, una cajita de ritmos y unas
canciones francamente buenas. Mucha improvisación con citas y medleys
inesperados. La versión de "Programas en Espiral" del Aviador Dro fue un
buen golpe, parece hecha a medida para Parade. A mitad de la actuación,
Parade se hizo un set el solito con unas partes de piano preciosas, como de
Neil Sedaka o Carole King. El piano clásico siempre queda maravilloso en
la música pop. Un concierto que estuvo francamente bien yendo a
más todo el rato y un artista que merecería tener un poco
más de repercusión en vez de esos merluzos que nos toca aguantar
habitualmente.
En resumen, una fiesta memorable. Yo ya estoy esperando
el 20º aniversario.
Antes de terminar, tengo que dar las gracias a
mi admirado Jesús Ordovás por la recomendación que hizo en
su programa tanto de la fiesta como de mi sesión. Muchísimas
gracias. !!!!!!!!!! |